Entre cruces habito una nube,
“el miedo muerde”, y ando “con el aire de haber perdido un cartapacio muy importante”,
ando entre el dinero y la soledad, entre los demás y yo,
ando entre canciones,
ando entre canciones,
ando entre el mundo y yo,
ando entre la lanza y el compás,
entre medio ando:
de días, de noches, de luces, de sombras,
entre CocaCola y San Juan de la Cruz,
entre Cardenal y “the translation industry”,
entre un Andrés y otro Andrés; y aparece otro Andrés más y otro.
Ando con un “anzuelo invisible” como Adán Buenosayres,
viendo “en todo, figuras y traslaciones”,
tejiendo fantasmas de humo,
tejiéndome fantasma de humo,
ando inventándome de forma intuitiva y a los tumbos,
y todo está siempre más allá...
y estoy tan fuera de mí, tan fuera de mi castillo.
Ando entre ríos,
ando entre el Río Viejo, el Coronda, el Carcarañá
y el Rin, el Danubio y el Po.
Entre Miles Davis y Horacio Guaraní,
entre Pink Floyd y Los Rodriguez,
entre Leonard Cohen y Jorge Fandermole,
entre Marechal y Johnattan Swift, Cervantes y San Juan
Santa Teresa y Borges, Thomas Merton y Noam Chosmky...
“Mezcla rara de penúltimo linyera y primer polizón en viaje a Venus”.